Avances en las tecnologías de trazabilidad de alimentos (I). Sensores.

15 de septiembre de 2020

Como hemos visto en los últimos meses, las medidas higiénicas que previenen la transmisión de enfermedades son una prioridad para los gobiernos de todo el mundo. La alimentación es una de las principales vías de transmisión de patologías y, por lo tanto, la trazabilidad y transparencia del proceso de producción de todo tipo de alimentos se está convirtiendo en un reto para las empresas del sector.

Teniendo en cuenta que llegaremos a la cifra de 9.800 millones de habitantes en 2050 y que las cadenas de suministro de alimentos serán más complejas, la necesidad de hacer más transparentes los procesos de producción aumenta drásticamente.

La información en tiempo real de los ingredientes de los productos, así como de los procesos de distribución por los que han pasado, permitiría localizar y retirar de los supermercados cualquier alimento que pudiera tener un riesgo para la salud del consumidor, en pocos segundos.

En este punto, la tecnología debe jugar un papel fundamental. No sólo para optimizar los procedimientos de control, sino también para hacerla económicamente accesible a todo tipo de empresas. Por eso, desde Consentio queremos publicar qué tecnologías serán clave en el futuro de la seguridad alimentaria.

Una de las tecnologías que más ha avanzado en los últimos años es la de los sensores de recogida de información. Dispositivos muy sofisticados capaces de recoger, procesar, analizar y almacenar datos a lo largo de toda la cadena alimentaria. Desde el seguimiento de un producto desde el supermercado hasta la casa del consumidor, hasta la identificación del microbioma del suelo del cultivo a través del ADN y la tecnología informática avanzada.

Un sensor muy interesante es Sequoia, un sistema compuesto por una cámara de alta precisión y un GPS, que está conectado a un zángano y detecta todo tipo de detalles sobre una plantación a vista de pájaro. Captura desde las plagas de insectos hasta los rayos ultravioleta a los que se expone el producto.

Biosensores capaces de predecir el estado de un producto, incluso antes de su recolección. Ayudan a prevenir enfermedades y ahorrar enormes costes evitando la recolección de alimentos contaminados que acabarían en la basura. El uso de las tecnologías de adquisición de datos se extiende incluso a los puntos de venta al por menor, por ejemplo, los estantes inteligentes son capaces de detectar la manipulación de un producto por un cliente.



El objetivo principal es la completa trazabilidad del producto, información clara y precisa sobre el trayecto desde el campo hasta la mesa, invirtiendo en calidad y seguridad a través de la tecnología.

El verdadero potencial de estos sensores surge de su conectividad y de la capacidad de análisis de la información para tomar decisiones inteligentes, de una manera más eficiente y efectiva. En futuras publicaciones hablaremos del Internet de las cosas, Big Data, BlockChain...

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